Torrijas de natillas

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Siguiendo la tradición en Semana Santa, un buen postre son unas torrijas y hoy por fin ha llegado el momento.

La de hoy es un recetón de torrijas a la plancha con muy poquito aceite y un toque distinto que las hace irresistibles y súper cremosas. Autentica fusión de dos recetas tradicionales que juntas saben a ¡gloria bendita!.

Pan de torrijas y Natillas!!!  Imaginaros  saboreando  una  tan hinchadita  de  crema. Podemos  hacer natillas caseras,  pero yo he utilizado un  sobre de preparado tipo Flanín el niño, porque cuando no hay mucho tiempo, no véais lo práctico, fácil y rápido que se hacen.

Si prefieres las torrijas de toda la vida, os dejo la versión que hacemos en casa, la torrija más tradicional con pan de barra, bañada en chocolate y acompañada de fresas con nata Torrijas caseras bañadas en chocolate o está torrija impresionante para chuparse los dedos Torrijas con pan de brioche, leche condensada y crematto de licor y si tienes tiempo puedes hacer tu propio Pan de brioche casero súper fácil para torrijas y tostadas francesas, como otra sugerencia son las Flores fritas de Semana Santa postre típico y clásico en estas fechas.

Venga, anota los ingredientes que empezamos.

Ingredientes

  • 1 barra de pan de torrijas
  • 1 sobre de preparado de natillas tipo Flanín el niño o Royal
  • 1 litro 200 de leche
  • 5 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 huevos
  • Aceite de oliva
  • Nata montada ( opcional)

Elaboración

Para hacer las natillas seguimos las instrucciones de la caja. En mi caso, reservamos un vaso de leche para diluir el preparado y el resto de leche lo ponemos a calentar en un cazo con el azúcar. Cuando empiece a hervir, añadimos el preparado disuelto y removemos  sin parar hasta que espese. Yo le he puesto un poco más de leche para que quede algo más liquida y el pan empape mejor. Retiramos del fuego.

Cortamos las rebanadas de pan de 2 dedos de grosor.

Colocamos las rodajas de pan en una fuente amplia y con fondo.

Vertemos las natillas  encima de las rebanadas de pan, teniendo en cuenta que queden bien cubiertas. Es mejor que las natillas estén calientes, así  el pan absorberá mejor el líquido y quedarán súper jugosas. Si en vez de pan de torrijas utilizamos pan de barra normal, dejamos  entibiar un poco las natillas, para que el pan  no se ablande mucho y se deshaga.

Dejamos reposar 20 minutos y si vemos que no se han impregnado del todo les damos la vuelta y dejamos unos minutos más. También las podemos pinchar asegurándonos que las cortezas también se empapen.

Pincelamos una sartén con un pelín de aceite de oliva y dejamos que se caliente.

Batimos los huevos. Ahora las pasamos por el huevo batido y directamente a la sartén.

Freímos por los dos lados hasta que veamos un bonito tono dorado.

Aunque al tener tan poquito aceite no empapan nada de grasa, las dejamos reposar un par de minutos sobre papel absorbente. Espolvoreamos  canela cuando todavía están calientes.

Las natillas que  quedan de rebozar el pan las pasamos por un colador para quitarle los restos de miguitas  y las recuperamos a un bol para después  salsear una vez más las torrijas.

En esta ocasión no las le rebozado en azúcar, ya que los golosones  de la casa,  además de volver  a salsearlas con  más natillas, les apetecía un buen chorretón de nata montada.

Bueno…¡¡¡ Un día es un día!!!

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